No te pierdes nada: lee mi post "Un viaje de dos días" y verás que hubiera cambiado un beso de una mujer por una larga noche con otra. Y no es la primera vez. A menudo me he he preguntado: ¿que hace un tío como yo en una cama como ésta?
No hay nada como una ilusión alimentada durante largo tiempo y después conseguida... Aparte de que si no conoces a la mujer, no has explorado antes su sexualidad, el éxito se consigue en porcentajes muy bajos.
Soy uno de tantos que nació en 1968, ese maldito año que afea la cintura de la pirámide de población. Por tanto, casi todo lo que de importante hay en la vida lo hice el siglo pasado. Fuerte, ¿no? Mi primer grano me lo reventé el siglo pasado; me hice mi primera paja el siglo pasado; leí a Nietsche el siglo pasado; follé por primera vez el siglo pasado; escribí mi primer poema el siglo pasado; amé por primera vez el siglo pasado; traicioné por primera vez el siglo pasado; mis amigos son del siglo pasado, y el pasado siglo fui padre.
"¿Y por qué coño no te mueres ya?", dirán algunos. Básicamente, porque no me sale de los cojones, les digo yo. A pesar de las apariencias, este vejestorio que aquí les habla, tras casi medio año de haberse divorciado, está descubriendo de nuevo el mundo. Como un niño.
No te pierdes nada: lee mi post "Un viaje de dos días" y verás que hubiera cambiado un beso de una mujer por una larga noche con otra. Y no es la primera vez. A menudo me he he preguntado: ¿que hace un tío como yo en una cama como ésta?
No hay nada como una ilusión alimentada durante largo tiempo y después conseguida... Aparte de que si no conoces a la mujer, no has explorado antes su sexualidad, el éxito se consigue en porcentajes muy bajos.